Pocos se imaginan que, cuando salen de vacaciones, hay alguien que lo está siguiendo. O que al abonar las expensas, las cuotas del colegio de los chicos y hasta el resumen de cuentas de la tarjeta de crédito un organismo se encarga de monitorear lo que consume, pero no para ayudarle a pagar, sino para cobrarle de acuerdo con su capacidad contributiva. Los regímenes de información de la Administración Federal de Ingresos Públicos son como ese pulpo que, con sus tentáculos envuelven a su presa y no la dejan escapar.

"La base de datos que tienen es como la que puede tener el mítico FBI", grafica Patricia Manso, presidenta del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Tucumán. "En el acto pueden saber quién evade o quiénes eluden impuestos", apunta. Sigue de cerca el historial del consumo o financiero del contribuyente. Y si este se adecua según su capacidad contributiva, de acuerdo con lo que declara como ingresos.

Es tal el grado de seguimiento del fisco que el tributarista Carlos Yatzkaier se anima a ponerle nombre a una película que todos los días se exhibe en cada estudio contable: "¿Qué es lo que la AFIP sabe de los contribuyentes y estos no creen que el fisco lo sabe?"

Según Yatzkaier, nadie puede negar que el cúmulo de obligaciones de informes que el fisco requiere tanto de las empresas como de los individuos en su conjunto para el pago de los impuestos a las Ganancias y de Bienes Personales.

"Se mune de los elementos que permitan, desde la perspectiva de las erogaciones, conocer cuál es el mínimo de ingresos que las empresas o los contribuyentes individuales deberán declarar, y luego surge la comparación entre ambos valores", señala el experto. De ese cotejo de datos, surge la certidumbre de una correcta incorrecta declaración jurada.

¿Cuáles son los regímenes de información más relevantes? Yatzkaier menciona los siguientes respecto de las personas físicas:

Información de las entidades financieras sobre niveles de depósitos en todas sus formas, inversiones en Plazo Fijo, Fondos comunes de Inversión, etc. Si bien no hay precisiones acerca de los límites de movimientos de dinero constante, algunos profesionales consideran que el fisco pone más celo cuando el monto supera los $ 8.000 mensuales.

Los gastos realizados a través de tarjetas de débito y crédito. En este caso, generalmente, el fisco hace un mayor seguimiento cuando se evidencia un movimiento de gastos superiores a los $ 3.000 mensuales.

Las cuotas mensuales pagadas a los establecimientos educacionales privados. Hay coincidencia entre los tributaristas en señalar que, en la mayoría de los casos, los ojos de la AFIP se detienen cuando las cuotas son mayores a $ 1.000.

Las transferencias de vehículos automotores, naves, aeronaves, motos, etc. Las transferencias de los Registros Inmobiliarios de todo el país.

Las retenciones sufridas por los contribuyentes debido a anticipos por Ganancias o IVA.

Las expensas pagadas por los copropietarios de edificios en propiedad horizontal, countries y barrios privados. En este caso, los expertos sostienen que el organismo recaudador se focaliza en aquellos casos donde las expensas superan los $ 600 mensuales.

La compraventa de moneda extranjera a través de los Bancos, Casas de cambio, u otras entidades autorizadas al respecto. Por eso se pide el documento de identidad de la persona que hace operaciones.

Información de los viajes realizados al extranjero a través de migraciones y aduana.

"Si el contribuyente, desde el más pequeño hasta el más grande, toma conciencia de todos los datos suyos que el fisco tiene almacenado en su bunker informático blindado, tiene que pensar seriamente en analizar cuántas huellas dejó y que puedan ser seguidas por el fisco antes de declarar sus ingresos y egresos", sugiere Yatzkaier.